El número de fieles era tal,
que parecía que ambos balnearios se había volcado
en su totalidad a lo largo de la amplia Avenida Pedro de Osma,
para acompañar las Andas del Señor de los Milagros
de Chorrillos, hasta la Capilla Parroquial de Barranco donde
pernocto, haciendo guardia de honor los componentes de la Hermandad
de Chorrillos y la feligresía de nuestro distrito.
Fue en este momento crucial en que el R.P. Alfonso
Zaplana, opto en tener en su querida parroquia, una Venerada
Imagen e igual devoción. Posteriormente, sobre una
mesa coloco un cuadro del Señor de los Milagros y a
modo de Andas hizo colocar alrededor de la misma, rayos de
cartón, los que fueron pintados con purpurina, imitando
plata y oro; así mismo, dos varas de madera para ser
cargadas por los devotos Barranquinos.
¿Quiénes eran estos devotos barranquinos?,
estos devotos eran los que se reunían todas las noches
en la casa de Don Juan Casanova Linares, y que por aquel entonces,
tenían la misma idea y el mismo pensamiento que el
nuevo párroco R.P. Alfonso Zaplana, o sea la de formar
la Hermandad del Señor de los Milagros de Barranco.
Tan es así, que cuando el párroco saca en procesión
el cuadro del Señor de los Milagros, fueron ellos los
que cargaron y eran los únicos que vestían con
el hábito morado.
Concluido uno de los objetivos, el logro de las portentosas
Imágenes del Señor de los Milagros y de la Virgen
de la Nube; el próximo e inmediato objetivo a lograr
eran, obtener a como de lugar las andas propias de las milagrosas
efigies, la construcción de estas Andas, no fue un
trabajo simple, de acabado sencillo, plano o liso. Pues en
ella, el maestro efectuó el tallado de flores y figuras
de exquisita talla. Estas tallas se realizaron en alto relieve,
lo que otorgo a nuestras andas, una mayor jerarquía
y prestancia. Un trabajo digno de orgullo y admiración
para los nazarenos barranquinos.