Agreganos

El cielo de Barranco tórnase de color morado, entre el carmín y el azul, cuando sale en procesión el Señor de los Milagros, el Cristo de Pachacamilla, el Cristo moreno o cuanta denominación ostente.

En una Lima en donde conviven y luchan por sobrevivir en circunstancias adversas cholos, negros, blancos, chinos y demás razas que la conforman, Octubre es el momento cumbre que los une a todos bajo el eslabón de una sola creencia, una sola fe, una sola y anhelada esperanza en el milagro que algún día recaerá en ellos.

Desde hace mas de medio siglo las calles de Barranco se perfuman con incienso, las fachadas se adornan con flores, alfombras y cadenetas pues nuestro Señor de los Milagros las recorrera, derremando bendiciones a los fieles devotos que acompañan sus sagradas andas de oro y plata.

La imagen es un cuadro al óleo del autor peruano Oscar Chavez Molina y representa a Jesucristo Crucificado, a la Virgen Santísima de pie, junto a la Cruz y a Santa María Magdalena arrodillada a los pies del Señor. Un poco por encima del travesaño vertical de la cruz, se dibuja el Espíritu Santo en figura de Paloma y mas arriba aparece la imagen de Dios Padre.

A uno y a otro lado del Señor se ven el Sol y la Luna entre tinieblas, las Imágenes van engalanadas con piedras preciosas, los rayos enchapados de oro. Todo el cuadro va forrado en plata y descansa, además, en un riquísimo trono de plata y madera fina; a los cuatro extremos del Anda, lado del Señor y la Virgen, pesados ángeles de bronce bañados en plata.

Los fieles Barranquinos, Hermanos Cargadores, Hermanas sahumadoras y Hermanas cantoras esperan cada año con gran emoción y fe, la salida procesional de las Sagradas Andas de Nuestro Señor de los Milagros, para pedirle por el bienestar familiar, por un ser querido, por la paz mundial, agradecerle por un milagro concedido o simplemente por volverlo a ver.